19 de Octubre, 2025
Este domingo fue un día inolvidable en nuestra iglesia. Desde el primer momento de adoración, declaramos con gozo que somos libres y liberados por medio de Jesucristo. La presencia del Espíritu Santo se manifestó de una manera hermosa, llenando cada corazón y cada rincón del templo con Su paz y Su poder.
En medio de la adoración, sentimos una atmósfera de libertad espiritual: cadenas fueron rotas, lágrimas fueron derramadas y los corazones fueron restaurados. Fue un recordatorio vivo de que en Cristo hay libertad, esperanza y nueva fuerza.
Luego, tuvimos el privilegio de recibir al Pastor José LaChapell, quien compartió una poderosa palabra bajo el tema: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). A través del mensaje, Dios nos recordó que no hay situación demasiado difícil ni carga demasiado pesada cuando confiamos en Su fortaleza.
Al final, muchos se acercaron al altar, sedientos de la presencia de Dios, buscando renovación, consuelo y dirección. La gloria de Dios se manifestó con poder, y salimos de este servicio fortalecidos, renovados y llenos de fe para seguir adelante.
En cada lágrima, en cada oración, y en cada palabra, pudimos sentir una verdad profunda: Nuestra fuerza no proviene de nosotros, sino de Cristo que vive en nosotros.